MARCIANOS EN LA OTAN

En mayo de 1982 tuvieron lugar dos expansiones simultáneas. Una fue la tercera ampliación de la OTAN, en la que se incluyó a España (si bien el referéndum de permanencia no se convocó hasta marzo de 1986); la otra consistió en el tormentoso proceso, con fracasos estrepitosos y una crisis económica de por medio, que marcó el salto a la segunda generación de videoconsolas. Fue en este panorama donde, en dos tardes, se programó el mítico juego Yars’ Revenge.

Image for post
Image for post

Ambas expansiones pueden leerse (con obvias diferencias entre ellas) como acontecimientos que despertaron expectativas demasiado altas que nunca llegaron a cumplirse. En la primera parte de 1982 las cosas estaban especialmente tensas. Reino Unido y Argentina se encontraban en el ecuador de la Guerra de las Malvinas, Perú estaba tomada por el delirio de Sendero Luminoso, en el norte de Siria los Hermanos Musulmanes y el gobierno cometían las mismas salvajadas que en 2015, y como último ejemplo (aunque hay muchos más) Irán e Irak libraban (qué palabra para este contexto) su particular competición para ver quién era más estúpido utilizando recursos de la guerra de las trincheras. En casa tampoco andábamos para tirar cohetes: estábamos en fiebre por campaña electoral. Parece que no se discutía de otra cosa que no fuera decidir si debíamos entrar en la OTAN, algo que no convencía a casi nadie (el eslogan del PSOE era revelador: De entrada, NO). La adhesión se produjo muy a la española: cuatro años después de estar integrados en la institución, decíamos que sí, que para qué movernos ahora y que, si acaso, ya iríamos viendo. …

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store